La Asociación Cultural Arciprestazgo de Hellín, junto al Excmo. Ayuntamiento, las Parroquias de Tobarra y la Oficina de Turismo, pone en marcha una exposición temporal en el Convento Franciscano de San José sobre tres reliquias históricas de nuestra localidad: el Eremitorio de Alborajico, el Convento Franciscano de San José y el Santuario de Ntra. Señora de la Encarnación.
INAUGURACIÓN: sábado, 26 de enero,a las 18:00 horas, en el Convento Franciscano.
EXPOSICIÓN: del 26 de enero al 9 de febrero (ambos inclusive).
VISITAS: se llevarán a cabo pases los viernes, sábados, domingos y festivos a las 17:00 y a las 18:00 horas.
Puedes concertar tu visita guiada totalmente gratuita en el 662038777.
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miércoles, 23 de enero de 2019
lunes, 22 de mayo de 2017
TOBARRA EN LA EXPOSICION "RAICES"
La Asociación Cultural Arciprestazgo Campos de Hellín ha organizado una exposición titulada “Raíces”, que pretende presentar, de forma sintética, y muy breve, las raíces que en nuestra comarca han originado y van formando el cristianismo a lo largo de la historia, desde el siglo III hasta el siglo XX.
Ubicada en el Museo de Semana Santa de Hellín, permanecerá abierta desde el 11 de mayo al 21 de junio, de 18 a 21 horas.
Aquí os dejo con un repaso a la presencia tobarreña en dicha exposición:
- Panel sobre el cenobio eremítico de Alborajico. Siglos VI al VIII (época visigoda).
- Imagen de la Inmaculada, de la Iglesia de San Roque. Pieza de retablo de la escuela castellana (siglo XVII). Tallada en madera y policromada, tiene el habitual manto en oblicuo y simétrico que cae sobre una esférica nube con la media luna y un solo querubín al frente. El cabello cae en mechones a ambos lados de los hombros y el semblante, ligeramente sonrosado, ofrece unos rasgos casi infantiles, como suele ser habitual.
El reverso de la Imagen no presenta el habitual pliegue, sino que simplemente ofrece la madera desbastada y pintada lo que acentúa la frontalidad de la escultura pensada para estar adosada. Sus medidas son de 88 cm. de alto, 44 de ancho y 33 de profundidad.
- Coronación de espinas, del camarín del Cristo de la Antigua en el Santuario de la Encarnación. Pintura anónima del siglo XVIII.
- Camino del Calvario, del camarín del Cristo de la Antigua en el Santuario de la Encarnación. Pintura anónima del siglo XVIII.
- Panel sobre las claves decorativas situadas en la bóveda de tracería gótica del Santuario de la Encarnación. De autoría anónima, fueron realizadas en el siglo XVI. En ellas aparecen los Cuatro Evangelistas a través de los tetramorfos , destacándose el florón central, donde se representa a la Virgen María, como Madre de Dios.
- Panel sobre las pinturas murales del Santuario de la Encarnación. Realizadas entre los siglos XV y XVI, perteneciendo las más antiguas al estilo hispano-flamenco y en las que se representan escenas de la Pasión de Cristo, junto a otros santos entre los que destaca San Cristóbal. A finales del siglo siguiente pertenecería el retablo pictórico de estilo plateresco en el que se destaca su ático, marco que acoge la representación de la Anunciación a María.
- San Diego de Alcalá (Enrique Bellido, 1942), de la parroquia de Cordovilla.
- San Francisco de Javier (1944) de la parroquia de Sierra.
- Santa Quiteria (Fernández-Andes, 1945) de la parroquia de Mora de Santa Quiteria. Está representada llevando en una mano el rosario y en otra una cadena con la que sujeta a un perro, por ser protectora ante la rabia.
- Reproducción del grupo escultórico de la Encarnación (José Díes López, 1942).
Fotografías: José Rafael Navarro
lunes, 26 de enero de 2009
EL CASTELLAR DE SIERRA
Entre las aldeas tobarreñas de Sierra y Cordovilla, a 4 km. de Tobarra y 8 de Hellín, se alzan dos montes con un paso intermedio.
En la cresta rocosa oriental, a 714 metros de altitud, se localiza el despoblado musulmán de El Castellar.
Durante el dominio musulmán, Tobarra perteneció a la küra de Tudmir. Carmen Navarro extrae de la lectura de la obra de los geógrafos musulmanes la impresión de que se trata de una zona poco urbanizada, con nucleos urbanos modestos (solo destacan la madīna de Lorca), y en la que predominan las aldeas o distritos rurales que comprenden las casas y regadíos adyacentes (qarya, en plural qurâ), a veces englobados por un hisn (pl. husn), castillo rural para el refugio de la comunidad, no de residencia, y sin las connotaciones feudales que tienen los cristianos. En Tobarra contamos con dos ejemplos, este, y el existente en el cerro de la Encarnación (los Ojos del Diablo).

Pese a una significativa presencia de población beréber y árabe en el oeste de Tudmir, se plantea que en esta zona fuera mayor la importancia del elemento indígena, que presumiblemente se islamizó rápidamente.
Con anterioridad, ya se habían instalado en el lugar pueblos prehistóricos, ibéricos y romanos, como atestiguan los restos encontrados (a los pies del yacimiento aparecieron fragmentos de cerámica ibérica y una villa romana), posiblemente por la presencia de acuíferos de origen lagunar en la zona, que fueron aprovechados para regadío.
En el año 1268, Alfonso X el Sabio lo cedió a un noble musulmán con el fin de favorecer la integración de la nobleza islámica en el proceso repoblador, pero este intento fracasó al ser vendido al concejo de Alcaraz en 1268 por el hijo del noble musulmán, Abú Abd Allah. Aquel contrato, firmado en Jerez de la Frontera, marcó el principio del fin del Castellar.
En el Atlante Español de Espinalt (1778), que ya comenté, es citado, aunque erroneamente atribuido a los romanos:
Ahora paso a describir mi visita al despoblado (25-05-2008):
- Opté por subir por la cara sur. Tras dejar el coche en la carretera, tuve que rodear el monte hasta su parte más accesible caminando por el borde de los bancales.
- El acceso fue bastante duro debido a las piedras sueltas, bajo las cuales a veces aparecían culebras. El descenso, todavía peor porque el cielo amenazaba con lluvia, y había que bajar rápido.



- Lo que más destaca de los restos de esta fortificación es una magnífica torre de tabiya (tapial), visible a kilómetros (incluso desde las inmediaciones del Tolmo de Minateda), aunque no desde Tobarra por encontrarse el otro monte en medio. La base de la otra no supe identificarla.




- Una vez en la torre, se puede apreciar lo deteriorada que está, no solo por las grietas que presentan sus muros, sino por las pintadas que han realizado personas que han tenido la molestia de subir hasta allí solo para hacer el gamberro.



- Para visitar el resto del hisn hay que cruzar la torre por su interior, y entonces caminar por la estrecha cresta de la sierra, con cuidado, que la caída es considerable.



- Antes de llegar a la cima, en el lado que mira a Cordovilla, se pueden contemplar los restos de unos muros (¿viviendas?):



- Ya en la cumbre de la sierra:

- Lo más destacable de esta parte son los 2 aljibes, que todavía conservan parte de su enlucido interior:




Para acabar este repaso fotográfico, una selección de las vistas de los alrededores de la fortaleza:
- En dirección a Sierra, se ve la aldea, con su Iglesia de San Francisco Javier y el Comunita Incontro "Molino de Sierra", situado en la antigua casa de los Padres Terciarios Capuchinos de Hellín.


- En dirección opuesta se ve la aldea de Cordovilla, y más allá Santiago de Mora, y Mora de Santa Quiteria. De fondo, a mano derecha, los límites de la Comunidad de Murcia.
- Mirando en dirección norte, los Saladares de Cordovilla, y detrás los parajes de Alboraj y Alborajico, y la aldea de Aljubé:
- Y en dirección a Tobarra, hacia el noreste, la sierra de la Raja y la carretera entre Sierra y Cordovilla:


El Castellar se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1.949 y ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. El Ayuntamiento de Tobarra ha manifestado su interés por consolidar la torre, y la Diputación Provincial incluso aprobó una ayuda.
Ahora que se ha hecho lo propio con los Ojos del Diablo, esperemos que se siga con esta otra joya que tenemos en el pueblo.
Fotografías: José Rafael Navarro
Bibliografía:
Vista aérea con SigPac (latitud: 38° 33' 44" N, longitud: 1° 38' 49" W):
En la cresta rocosa oriental, a 714 metros de altitud, se localiza el despoblado musulmán de El Castellar.
Durante el dominio musulmán, Tobarra perteneció a la küra de Tudmir. Carmen Navarro extrae de la lectura de la obra de los geógrafos musulmanes la impresión de que se trata de una zona poco urbanizada, con nucleos urbanos modestos (solo destacan la madīna de Lorca), y en la que predominan las aldeas o distritos rurales que comprenden las casas y regadíos adyacentes (qarya, en plural qurâ), a veces englobados por un hisn (pl. husn), castillo rural para el refugio de la comunidad, no de residencia, y sin las connotaciones feudales que tienen los cristianos. En Tobarra contamos con dos ejemplos, este, y el existente en el cerro de la Encarnación (los Ojos del Diablo).
Pese a una significativa presencia de población beréber y árabe en el oeste de Tudmir, se plantea que en esta zona fuera mayor la importancia del elemento indígena, que presumiblemente se islamizó rápidamente.
Con anterioridad, ya se habían instalado en el lugar pueblos prehistóricos, ibéricos y romanos, como atestiguan los restos encontrados (a los pies del yacimiento aparecieron fragmentos de cerámica ibérica y una villa romana), posiblemente por la presencia de acuíferos de origen lagunar en la zona, que fueron aprovechados para regadío.
En el año 1268, Alfonso X el Sabio lo cedió a un noble musulmán con el fin de favorecer la integración de la nobleza islámica en el proceso repoblador, pero este intento fracasó al ser vendido al concejo de Alcaraz en 1268 por el hijo del noble musulmán, Abú Abd Allah. Aquel contrato, firmado en Jerez de la Frontera, marcó el principio del fin del Castellar.
En el Atlante Español de Espinalt (1778), que ya comenté, es citado, aunque erroneamente atribuido a los romanos:
"De el tiempo de su fundación no se halla ninguna noticia; pero se puede atribuir à los Romanos, que la llamaron Turbula, ò Tremula, hoy Tobarra. No obstante se sabe, que en aquel tiempo floreció, y fue Ciudad grande y de importancia, según muchas señales, que aún se conservan à media legua de distancia de esta Villa, por la parte de Levante, en donde hay una Sierra, que comunmente llaman de los Castellares, por haver en ella dos pedazos de Torretas ò Atalayas arruinadas."También se puede constatar que por entonces todavía se conservaba otra torre más o menos en pie, de la que ahora solo parece quedar la base.
Ahora paso a describir mi visita al despoblado (25-05-2008):
- Opté por subir por la cara sur. Tras dejar el coche en la carretera, tuve que rodear el monte hasta su parte más accesible caminando por el borde de los bancales.
- El acceso fue bastante duro debido a las piedras sueltas, bajo las cuales a veces aparecían culebras. El descenso, todavía peor porque el cielo amenazaba con lluvia, y había que bajar rápido.
- Lo que más destaca de los restos de esta fortificación es una magnífica torre de tabiya (tapial), visible a kilómetros (incluso desde las inmediaciones del Tolmo de Minateda), aunque no desde Tobarra por encontrarse el otro monte en medio. La base de la otra no supe identificarla.

- Antes de llegar a la cima, en el lado que mira a Cordovilla, se pueden contemplar los restos de unos muros (¿viviendas?):
- Ya en la cumbre de la sierra:
- Lo más destacable de esta parte son los 2 aljibes, que todavía conservan parte de su enlucido interior:
Para acabar este repaso fotográfico, una selección de las vistas de los alrededores de la fortaleza:
- En dirección a Sierra, se ve la aldea, con su Iglesia de San Francisco Javier y el Comunita Incontro "Molino de Sierra", situado en la antigua casa de los Padres Terciarios Capuchinos de Hellín.
- Mirando en dirección norte, los Saladares de Cordovilla, y detrás los parajes de Alboraj y Alborajico, y la aldea de Aljubé:
- Y en dirección a Tobarra, hacia el noreste, la sierra de la Raja y la carretera entre Sierra y Cordovilla:
El Castellar se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1.949 y ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. El Ayuntamiento de Tobarra ha manifestado su interés por consolidar la torre, y la Diputación Provincial incluso aprobó una ayuda.
Ahora que se ha hecho lo propio con los Ojos del Diablo, esperemos que se siga con esta otra joya que tenemos en el pueblo.
Fotografías: José Rafael Navarro
Bibliografía:
- Navarro, Carmen. "Notas en torno a la Tobarra musulmana (ss. X-XV)". Revista de Semana Santa de Tobarra, 1993
- Izpisúa, Luisa. "El Castellar de Sierra". Araboislámica
Vista aérea con SigPac (latitud: 38° 33' 44" N, longitud: 1° 38' 49" W):
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