viernes, 26 de mayo de 2017

SANTUARIO DE LA ENCARNACION: PINTURAS MURALES (I)

 El Santuario de la Encarnación dispone de dos paredes decoradas con pinturas murales realizadas entre los siglos XV y XVI, las que están bajo el artesonado mudéjar ante la sacristía y el camarín de la Virgen de la Encarnación.

En los paneles informativos del Santuario podemos ver la evolución de las pinturas hasta la actualidad:

PINTURAS MURALES

 Las pinturas de finales del siglo XV, de estilo hispano-flamenco se desarrollaban en los dos muros, todavía sin la presencia del retablo pictórico. Se interrumpían en el espacio que ocupa éste mostrando, probablemente, un vano u hornacina en el que se supone que recibiría culto una imagen gótica (¿la Virgen de la Encarnación previa a la del siglo XIX?). Deducimos que tal circunstancia se repetiría en la pared aledaña con el Cristo de la Antigua hasta que se levantó su camarín, como se puede apreciar por los restos de pinturas murales tras el retablo actual.
El zócalo pictórico de prismas se interrumpía también al llegar a este vano, tal vez por la presencia de un altar de cantería orientado, canónicamente, hacia el levante.
El muro norte mostraba un vano vertical de medio punto en la representación de San Cristóbal, hoy ya desaparecido.

PINTURAS MURALES

 Durante el XVI se realizan reformas que transforman parcialmente la disposición mural de las pinturas. Se modifica el entorno del vano u hornacina, realizándose un retablo pictórico, de estilo plateresco, debiendo datar por sus formas en torno a 1530, siendo finalizado en 1590, como reza el texto junto al retablo. Fue en este momento, a finales del XVI cuando se modificaron algunos elementos del retablo original.

PINTURAS MURALES


 A lo largo del siglo XVII las pinturas conservan su fisonomía original, cambiando muy parcialmente a principios del siglo XVIII; momento en que se levanta el camarín de la Virgen y por ello se horada un vano de acceso al mismo, siendo decorado pictóricamente en su enmarcamiento.
Los restos de estas pinturas, que fueron observados durante la restauración, eran del estilo del que se observa en el zócalo del camarín: motivos ornamentales marmorizados.
PINTURAS MURALES

 Las reformas de finales del siglo XVIII y XIX supusieron la total ocultación de las pinturas. Se modifica el hueco de entrada al camarín, y en simetría a éste, se abre una alacena en el extremo izquierdo del muro. Ambos vanos quedaron decorados por sendas puertas de rocalla (hoy conservadas en la pared de poniente, tras la Caída y el Cristo Resicitado) que debieron ser colocadas en la segunda mitad del siglo XVIII, siendo contempráneas y de similar estilo a la decoración del camarín del Cristo de la Antigua.
La hornacina central del retablo pictórico fue transformada para crear un hueco que dejara ver el interior del camarín de la Virgen.
Toda la superficie original quedaría oculta por un revoco pictórico imitando despiece de sillares, perdiéndose la memoria histórica sobre la presencia de estas pinturas hasta el momento de su restauración.
De estos momentos deben datar los huecos del muro norte: una ventana cuadrada centrada en el paramento que sustituía a la vertical del XV y la puerta de entrada a la nueva sacristía, rompiendo ambos vanos irreversiblemente la superficie pictórica.

PINTURAS MURALES

 A continuación procederé a comentar las pinturas, que como muestra la imagen previa tienen como temática escenas de la Pasión de Cristo, la Anunciación y representaciones de santos.

PINTURAS MURALES

 Comenzando por la pared norte, muy perjudicada por la apertura de vanos que acabaron con mucho espacio pictórico, encontramos, empezando por arriba a la izquierda:
- San Cristóbal con el niño Jesús a hombros, que a su vez porta el orbe o globus cruciger, que representa un globo terráqueo rematado con una cruz. Se trata de una imagen de gran tamaño respecto a las demás, que como curiosidad se coloca en el muro que mira en dirección al cerro tobarreño al que dió nombre dicho santo (hoy conocido como de Santa Bárbara o del Reloj), lo que puede dar muestra de la pasada veneración que tuvo en la villa.

PINTURAS MURALES

PINTURAS MURALES

- La Última Cena, muy dañada:
PINTURAS MURALES

- El Lavatorio de Pies:
PINTURAS MURALES

- Pintura casi desaparecida, que posiblemente tuviera como tema la Coronación de Espinas:
PINTURAS MURALES

- La Flagelación, en la que Cristo aparece atado a una columna alta. Hasta finales del siglo XVI no se extendería en el arte la presencia de la columna baja, en la que Cristo quedaba totalmente expuesto a los golpes y sin apoyo (columna de la Iglesia de Santa Práxedes). Aquí todavía se muestra maniatado a una columna alta del pórtico del templo.
PINTURAS MURALES

- Camino al Calvario. Nótese el tono caricaturesco que habitualmente se le da a los personajes malvados y la vestimenta de los personajes secundarios, seguramente basada en la de la época en que se pintó.
PINTURAS MURALES

PINTURAS MURALES

 En la parte inferior aparecen restos de figuras de santos. Del primero no se conserva prácticamente nada más que su parte superior (véase a los pies de la foto de la Coronación de Espinas).

- La segunda, una santa mártir:
PINTURAS MURALES

PINTURAS MURALES

- El tercero es un obispo ¿San Agustín?
PINTURAS MURALES

PINTURAS MURALES

Continuará en la segunda parte.
 
Fotografías:  
José Rafael Navarro

Bibliografía:
 - "Santuario de la Encarnación y Cristo de la Antigua en la villa de Tobarra". Luis Enrique Martínez Galera. Libro de Semana Santa de Tobarra, 1999.
- Paneles informativos del Santuario.
 - "La flagelación en el arte". Jesús Cortés Soler. Ponencia del I Encuentro Nacional de Cofradías de la Flagelación en Zaragoza, 2014.

jueves, 25 de mayo de 2017

SANTUARIO DE LA ENCARNACION: PUERTAS DEL CAMARIN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

 Entre los elementos que podemos encontrar en el camarín rococó del Cristo de la Antigua (S. XVIII) se encuentran sus puertas; tres en total que procederemos a comentar a continuación.

- La puerta de acceso al camarín. Actualmente se encuentra abierta tras colocarse en 2000 una cancela metálica que cierra el acceso pero permite ver el interior de la estancia desde el pasillo.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

La decoración dorada de sus dos hojas se encuentra dividida en cuatro cuadrados iguales cada una, con relieves relacionados a la Pasión y Muerte de Cristo en su centro, tanto en la cara interna como externa de las puertas. Son los conocidos como Arma Christi.
- El Santo Grial o cáliz que Jesús usó en la Última Cena, y que según algunas tradiciones José de Arimatea empleó para recoger su sangre en la crucifixión.
-  Los flagelos o látigos con los que Jesús fue azotado.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- La mano del sumo sacerdote del Sanedrín Caifás, que abofeteó a Cristo.
- La corona de espinas que le fue colocada como burla al título de Rey de los Judíos.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- Los tres clavos empleados en la crucifixión.
- El martillo y las tenazas para clavar y desenclavar a Cristo en la cruz.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- La jarra conteniendo hiel y vinagre.
- La columna donde fue mandado flagelar.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

 - La puerta de la ventana, situada a espaldas del Cristo. Repite la temática de la anterior, pero con una división del espacio diferente, con dos Arma Christi en la parte superior e inferior de cada hoja.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- Los dados con que fueron echadas a suerte las vestiduras de Jesús.
- La linterna utilizada por los soldados en Getsemaní al capturar a Cristo.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- La Vera Cruz donde fue crucificado.
- La túnica inconsútil de Jesús, sin costuras, que Herodes Antipas le hizo vestir como burla.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

Detalle del pestillo:

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- La puerta del armario, frente a la de acceso, decorada con simbología mariana procedente de las letanías.
La mayoría de estos elogios son bellas expresiones tomadas del Eclesiástico, Cantar de los Cantares, Sabiduría, y otros libros del Antiguo Testamento, si bien, en los libros citados, no se refieren a la Virgen. Con el paso de los tiempos, la liturgia o la tradición se los han ido aplicando a la Madre de Dios. Todos los demás son emblemas marianos, representaciones plásticas, a manera de metáforas visuales, advocaciones de la Virgen María, como homenaje a su belleza espiritual y compendio de todas las virtudes.

 Según se nos comenta, cabe la posibilidad de que en origen se pretendiera comunicar este camarín con el de la Virgen de la Encarnación a través de esta puerta, lo que explicaría su presencia y decoración.
La división vuelve a ser aquí como la de la puerta de acceso.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- El Arca de la Alianza, Foederis Arca, que contenía las Tablas de la Ley, la urna del maná y la vara de Aarón, hermano de Moisés, que había florecido de forma maravillosa; era, asimismo, memorial de la alianza de Dios con el pueblo de Israel. Máximo, obispo de Turín, establece a finales del siglo IV el paralelismo entre el Arca de la Alianza y la Virgen María: "Pero, ¿qué es el arca sino Santa María?, pues si el Arca contenía las Tablas del Testamento, María llevó en su seno al heredero del Antiguo Testamento. Aquélla tenía la palabra de Dios, ésta, el Verbo mismo". El patriarca Modesto de Jerusalén, restaurador de la iglesia de Monte-Sión y de otros santuarios de la Ciudad Santa que habían sido destruidos por los persas, compara el arca, fabricada de madera incorruptible, con María, preservada de la corrupción del sepulcro.
-  Media Luna y estrella: la Luna es símbolo de la Madre-Mediadora-Escalón o puente entre la tierra y el cielo, entre la divinidad y la humanidad. Esta dependencia que la Luna tiene de la luz solar es imagen de la relación de María con Dios: "María no tiene valor por ella misma, todo su valor, toda su grandeza le vienen de Dios". La Virgen es la Luna puesto que está en función del Sol, esto es, su Hijo. Ella es el vivo reflejo de Dios y, en ese sentido, un modelo para todo creyente, puesto que irradia al "hombre nuevo”"que Cristo instaura.
 En la Letanía Lauretana "Estrella de la Mañana", Stella Matutina, expresa simbólicamente la esperanza de quien aguarda la llegada del día después de las tinieblas de la noche. Diversos pasajes de la Biblia presentan a las estrellas como guías. El más conocido es el de los Reyes Magos que fueron a adorar a Jesús guiados por una estrella.


PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- El Sol. En María, esta imagen del Sol es meramente derivada. El verdadero Sol es su Hijo. Ella lo es en el sentido que, mediante sus virtudes, irradia luz como el astro solar.

- El olivo es un árbol cargado de riqueza simbólica. Hace referencia tanto a la paz, la fecundidad, la purificación, como a la fuerza, la victoria o la recompensa. Bíblicamente está asociado a la paz por la paloma de Noé, que en su pico traía un ramo de olivo. Nuevamente estos valores de fecundidad, victoria, fortaleza o purificación pueden ser aplicados a la persona de la Virgen.

PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- El pozo de aguas vivas. Crísipo de Jerusalén (siglo V) retomando la cita del Cantar de los Cantares, exalta a María de esta manera: "Alégrate, pozo del agua siempre viva". Encontramos aquí una nueva metáfora del agua con sus ricos matices: agua de vida, vivificadora, que concede a la humanidad la salvación.
La trascendencia del agua y de su significado vital, en este contexto se incrementa aún más. Era pues símbolo de la abundancia y de la fuente de vida. María sería ese pozo, en el sentido en que ella contuvo en su seno a la verdadera agua que da la vida.
- La rosa como emblema mariano fue arraigando especialmente en la Edad Media, aunque ya antes, a partir de los textos bíblicos, se acude a la mención de esta flor para expresar diversos conceptos de orden espiritual. Así, en el Eclesiástico 24,14, la Sabiduría, imagen de María, se refiere a sí misma con la siguiente expresión: "Crecí cual brote de rosa en Jericó...".
En la Letanía Lauretana se invoca a la Virgen como "Rosa Mística". Por otro lado, María -obra maestra de la creación- lleva un manto azul que es como la vela de una nave, y simboliza el viento del Espíritu Divino. Se la rodea de distintas flores: rosas como símbolo de maternidad, y azucenas como símbolo de pureza.
PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

- El lirio. Los lirios como las azucenas, vienen a significar su ser virginal y su concepción sin mancha de pecado. Esa blancura es imagen de la belleza espiritual de la Virgen.
De este modo, los pétalos abiertos hacia lo alto son una referencia a su apertura a Dios Padre. Los que abren a los costados aluden a su “maternidad generosa y esencialmente misionera”. Todos los pétalos forman una sola flor, imagen de la fraternidad.

- El ciprés es para muchos pueblos un árbol sagrado. Por su longevidad y su verdor persistente es denominado el "árbol de la vida". Por su resina incorruptible y su follaje recio evoca la inmortalidad y la resurrección. Su estricta verticalidad recuerda el tránsito de la tierra al cielo.
Este elemento aplicado a María vendría a significar la idea de que la Virgen, cual ciprés recio, se mantuvo incorruptible y firme ante el pecado, representado como la serpiente a sus pies.


PUERTAS DEL CAMARÍN DEL CRISTO DE LA ANTIGUA

Fotografías: José Rafael Navarro

Bibliografía:

- "Las letanías marianas".  
- "Simbología de las letanías lauretanas y su casuística en el Arzobispado de Granada". José Antonio Peinado Guzmán. Universidad de Granada, 2015.


Mi agradecimiento a Juan Francisco Villar por su inestimable colaboración en la parte de simbología mariana.

lunes, 22 de mayo de 2017

TOBARRA EN LA EXPOSICION "RAICES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"


 La Asociación Cultural Arciprestazgo Campos de Hellín ha organizado una exposición titulada “Raíces”, que pretende presentar, de forma sintética, y muy breve, las raíces que en nuestra comarca han originado y van formando el cristianismo a lo largo de la historia, desde el siglo III hasta el siglo XX.
Ubicada en el Museo de Semana Santa de Hellín, permanecerá abierta desde el 11 de mayo al 21 de junio, de 18 a 21 horas.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

Aquí os dejo con un repaso a la presencia tobarreña en dicha exposición:

- Panel sobre el cenobio eremítico de Alborajico. Siglos VI al VIII (época visigoda).

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Imagen de la Inmaculada, de la Iglesia de San Roque. Pieza de retablo de la escuela castellana (siglo XVII). Tallada en madera y policromada, tiene el habitual manto en oblicuo y simétrico que cae sobre una esférica nube con la media luna y un solo querubín al frente. El cabello cae en mechones a ambos lados de los hombros y el semblante, ligeramente sonrosado, ofrece unos rasgos casi infantiles, como suele ser habitual.
El reverso de la Imagen no presenta el habitual pliegue, sino que simplemente ofrece la madera desbastada y pintada lo que acentúa la frontalidad de la escultura pensada para estar adosada. Sus medidas son de 88 cm. de alto, 44 de ancho y 33 de profundidad.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Coronación de espinas, del camarín del Cristo de la Antigua en el Santuario de la Encarnación. Pintura anónima del siglo XVIII.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Camino del Calvario, del camarín del Cristo de la Antigua en el Santuario de la Encarnación. Pintura anónima del siglo XVIII.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Panel sobre las claves decorativas situadas en la bóveda de tracería gótica del Santuario de la Encarnación. De autoría anónima, fueron realizadas en el siglo XVI. En ellas aparecen los Cuatro Evangelistas a través de los tetramorfos , destacándose el florón central, donde se representa a la Virgen María, como Madre de Dios.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Panel sobre las pinturas murales del Santuario de la Encarnación. Realizadas entre los siglos XV y XVI, perteneciendo las más antiguas al estilo hispano-flamenco y en las que se representan escenas de la Pasión de Cristo, junto a otros santos entre los que destaca San Cristóbal. A finales del siglo siguiente pertenecería el retablo pictórico de estilo plateresco en el que se destaca su ático, marco que acoge la representación de la Anunciación a María.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- San Diego de Alcalá (Enrique Bellido, 1942), de la parroquia de Cordovilla.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- San Francisco de Javier (1944) de la parroquia de Sierra.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Santa Quiteria (Fernández-Andes, 1945) de la parroquia de Mora de Santa Quiteria. Está representada llevando en una mano el rosario y en otra una cadena con la que sujeta a un perro, por ser protectora ante la rabia.

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"

- Reproducción del grupo escultórico de la Encarnación (José Díes López, 1942).

TOBARRA EN LA EXPOSICIÓN "RAÍCES"


Fotografías: José Rafael Navarro