martes, 27 de octubre de 2009

EL CEMENTERIO DE TOBARRA

En memoria de todos los tobarreños y tobarreñas que nos dejaron.

Detalle de una fotografía de Juan Andrés Guirado, con el Cementerio en el centro

El Camposanto de Tobarra se localiza en la pinada del paraje de La Granja, al final de la Avenida de La Mancha.


Un camino nos lleva hasta su puerta principal, en la que figura la fecha de 1884. Con anterioridad habían existido varios cementerios en la localidad, algunos de los cuales ya fueron mencionados en el artículo sobre la Guerra de la Independencia. Con la construcción de este, abandonaban definitivamente el casco urbano (donde estaban vinculados especialmente a los templos) para pasar a las afueras, tema que ya se venía solventando en España desde la Ilustración.


Junto a la puerta se ha colocado en 2010 un panel informativo para la localización de inhumados:


Siguiendo la calle central unos 80 metros se llega hasta la Ermita del Cementerio. Se trata de un pequeño templo de planta rectangular con dos dependencias adosadas, formando una planta de cruz latina. Se accede a la nave mediante una puerta con arco de medio punto.

Dentro, el altar está presidido por la imagen de la Virgen del Carmen.


A la derecha se accede a una de las dependencias, con acceso también desde el exterior.


La sala de la izquierda, sin embargo, solo cuenta con acceso desde la parte trasera de la ermita. Esta sala dispone del botiquín.


La ermita tiene seis ventanas, tres a la derecha y tres a la izquierda, estando cuatro en la nave central, y dos en las estancias adosadas. Todas son estrechas y de medio punto. También hay un rosetón en la parte posterior, aunque permanece cegado. El tejado, a dos aguas, está culminado por 5 pequeños pináculos, uno en cada esquina y otro sobre la puerta de entrada más grande, culminado con una veleta, simulando una espadaña.


A ambos lados de la ermita aparecen 3 lápidas. A la derecha, la de "D. Dámaso Alonso Rodríguez. Presbítero. Falleció en esta villa el día 24 de Septiembre de 1918 a los 84 años de edad" y otra "En perpetua memoria Reverendo Señor D. Antonio Redondo y Redondo. Primer Arcipreste de Tobarra + El II de marzo de 1960. R.I.P. Tu hermana y familia no te olvidan".


En el lado izquierdo se lee: "Aquí yacen los restos del Ilmo. D. Rafael Pastor Cano (Canónigo) Las de sus padres José y Dolores y sobrino D. José González Pastor".


En el templo solo se lleva a cabo una misa, la del 2 de noviembre "Día de los Difuntos", que por las pequeñas dimensiones del mismo, se lleva a cabo en el exterior. Excepcionalmente se ha realizado alguna misa de cuerpo presente de algún difunto que ha llegado al cementerio desde fuera de la localidad. Cabe citar además que hay gente que vive la mañana del Viernes Santo recordando a sus seres queridos desde allí. La primera Bendición de Nuestro Padre Jesús se dirige al noroeste, hacía la Virgen de los Dolores y el cementerio.


Detrás de la ermita hay otro edificio, de morfología similar a la misma, que hizo las veces de sala de autopsias en el pasado.


El cementerio tobarreño se encuentra organizado principalmente sobre dos ejes: la calle principal que llega hasta la ermita, y continúa tras ella hasta el final del recinto, y otra en el lado izquierdo, que parte desde otra puerta secundaria, y que alberga sepulturas más recientes. La parte inferior del camposanto está prácticamente ocupada en su totalidad por "bóvedas", que son sepulturas de gran tamaño bajo el suelo, cubiertas con lápidas (normalmente de marmol blanco), y preparadas generalmente para albergar hasta 3 ataudes.
Esta parte parece un mar de cruces.


Hasta los 50, las sepulturas solían hacerse en tierra, rematadas con una sencilla cruz. Cada 5 años se procedía a una limpieza o "monda": se extraían los huesos y se quemaban en un rincón exterior, consiguiéndose así que se manteniera el tamaño reducido del cementerio.


Posteriormente, y debido quizá a una mayor bonanza económica, se generalizó el uso de la bóvedas, y de los nichos. Estos se concentran principalmente en el tercio posterior del recinto, y permiten un mayor número de enterramientos. El cementerio dispone de escaleras para llegar a los más altos (además de fuentes y utensilios de limpieza).
Además existen una serie de panteones, de carácter familiar, donde los nichos se encuentran dentro de una habitación.

Podemos destacar una serie de sepulturas:

- La de la familia "Batanero". Cuenta con un monumento funerario realizado en hierro por Antonio Jiménez Ortiz, que consiste en una crucifixión de 2.9 metros, que atraviesa las pieles de un tambor de arriba abajo, y con una inscripción con el apelativo de la familia. Se instaló en el cementerio el 22 de diciembre de 1993.


- Otro monumento funerario de Antonio "El Batanero", esta vez para honrar la memoria de Antonio Román Catalán "El Casón". En 2006, con la colaboración de sus hijos, Juan Antonio y Cristóbal, se coloca sobre el panteón el monumento, consistente también en un cruficijo atravesando un tambor.


- La de la familia Cañete, consiste en un sarcófago de mármol y una estela, rematada por una columna con capitel mixto y a su vez, por una cruz. Todo ello rodeado por columnillas abalaustradas.


- La sepultura de Joaquín Velasco Rodríguez cuenta con un melancólico ángel de piedra (del taller de M. Nebot, en Monóvar) que extiende una cartela con el nombre de la familia.


- En el lado contrario a la anterior, otro ángel, pero con un ramo de rosas de buena factura. Pertenece a la familia Pelayo Yañez.


- En 1946 se construye un monumento, consistente en una escultura central del Sagrado Corazón de Jesús, rodeada por sepulturas y búcaros de roca. La inscripción dice: "Rogad a Dios por los que aquí yacen. Tobarra a los desamparados. Año 1946".


- Una de las más espectaculares en cuanto a tamaño es la de Vicente Carcelén y Rodríguez de Vera, en cuya cabecera aparece una Piedad, que es obra del escultor hellinero José Zamorano (1979).


- El monumento a Abel Sáez León, que representa su busto de forma realista, con las ropas propias del primer cuarto del siglo XX (la cartela parece indicar el año 1919).


- La losa de la familia Poyatos, decorada al estilo modernista.

- La tumba dedicada a un niño fallecido en 1900, Pepico. Sobre ella, un angelito desnudo escribe en el Libro de la Vida, apoyado en una roca.

- Y una sepultura donde lo más destacable es el epitafio del no menos destacable poeta local "Manuel Sahorí, "El Zoril" (1914-1993): "Aquí la ambición termina la tumba fría te espera con unas flores marchitas y el pijama de madera".


Podéis encontrar más citadas en el artículo de Jordán Montes, descargable aquí.

Localización (gracias al SIGPAC):

Latitud: 38° 36' 7.89" N Longitud: 1° 41' 25.68" W


Bibliografía:

- Los Templos de Tobarra (I): Ermita del Cementerio. Pedro Gil Madrona. Libro de Semana Santa de Tobarra, 1999.
- Inscripciones e Iconografía en los Cementerio de Hellín y Tobarra. Antropología de las imágenes y los epitafios. Juan Francisco Jordán Montes. Revista Murciana de Antropología nº 2, 1997.
- El Tambor como monumento funerario. Guillermo A. Paterna Alfaro. Revista de Semana Santa de Tobarra, 1994.
- Aproximación a la Evolución del Tambor Tobarreño. Artesanía y Antropología. Guillermo A. Paterna Alfaro. Libro de Semana Santa de Tobarra, 2008.

Fotos:

José Rafael Navarro
Juan Andrés Guirado

7 comentarios:

Tony Collbato dijo...

Muy interesante,documentado y elegante artículo.Gracias por compartirlo

Esther i Toni dijo...

Nos gustaría disponer de tu autorización para poner un enlace a esta entrada en nuestro espacio "http://imatgesdesilenci.blogspot.com/,bajo el título"Es muy interesante",pues en verdad nos parece magnífico.

Tobarra dijo...

Claro que podéis ponerlo. Y gracias por la visita!

Esther i Toni dijo...

Gracias a tí,por descubrirnos este lugar.Saludos

Ksawery dijo...

¡Gran entrada! Extensa e interesante que nos ha acercado este lugar desconocido para nosotros.

vene dijo...

Bonito articulo!! ,un saludo

José Rafael dijo...

Añado una foto del panel informativo que se ha colocado a la entrada.