El
Reloj de la Villa es uno de los monumentos más representativos de
Tobarra.
Situado a
679 metros sobre el nivel del mar, en el
Cerro de Santa Bárbara (antes
Cerro de San Cristóbal), también conocido popularmente como
Cerro del Reloj, se accede al mismo por un camino que da comienzo al final de la Calle La Parra.
Como agradecimiento por las concesiones de las obras del
Matadero Municipal (del arquitecto
Julio Carrilero) y "
Los Escolares" la empresa adjudicataria donó los materiales para levantar un nuevo
Reloj de la Villa en el Cerro de Santa Bárbara entre los años 1924 y 1927, año en que se colocó la maquinaria, costeada por el pueblo. Supongo que en 1928 se concluiría, puesto que es la fecha que frecuentemente aparece asociada al mismo.
Lo recogen las
Estudiantinas de la "
Comparsa Musical Tobarreña" del Carnaval de 1928:
"Del programa de Bartolo
cuatro años hace escribió,
se han hecho Escuelas, Entradas,
otras cosas, y el reló."
El tal Bartolo (
Eduardo Gómez Esteve, "Chaparro", 1894-1953) había dicho esto en las
Estudiantinas de 1924:
"Faltan locales de escuelas,
que se eduquen los vecinos;
moralizar el Teatro
y reducir los casinos.
Para la huerta y la Villa
un reloj se necesita;
donde tuvo San Cristóbal
en el Cerro antes su Ermita."
archivo Casimiro Bleda Onrubia
El
anterior reloj (conocido también como "
la Caracola" por sus escaleras) se ubicaba en el
Cerro de la Encarnación (antes Cerro de San Sebastián), sobre los restos del hisn musulmán. Luego fue palomar y acabó abandonándose, por lo que con el tiempo fue derribado por el peligro que suponía (por las fotos se puede deducir que en los 50: en 1952 seguía en pie, y con la Iglesia reconstruída ya no). Actualmente solo se conserva la base con sus contrafuertes.
El edificio:
Se trata de una torre exenta de planta cuadrada con una esfera en la parte superior de sus caras, rematada por un campanario octogonal con ventana en cada lado, y cúpula semiesférica. Cada lado del edificio posee dos ventanas para iluminar el interior, y uno de ellos cuenta con la única puerta de acceso.
Junto a la puerta existe una placa que reza:
"ESTE RELOJ DE LA VILLA FUE
RESTAURADO EN EL AÑO 1970
BAJO EL PATROCINIO DE LA
CAJA DE AHORROS PROVINCIAL
DE ALBACETE"
Y a ambos lados de la misma, hay colocados contra la pared dos rulos de piedra de allanar eras, a modo de asientos.
Hasta la planta de la maquinaria se sube a través de una estrecha escalera; para acceder al campanario existen unos peldaños metálicos incrustados en una de sus esquinas, que dan paso a una trampilla.
Está construído en piedra y ladrillo, cuyo uso en las esquinas y campanario le otorga un aire mudéjar.
La maquinaria:
Aparece firmada por
"L. Terraillon y Cie. Perrigny. JURA. 1927".
Louis Delphin Odobey se instaló en 1868 en el Quai de l´hôpital de Morez (
Morez fue el centro de una zona francesa de gran tradición relojera) donde crea la sociedad "
Odobey-Cadet horlogerie mécanique et électrique monumentale", que pasará a su hijo
Paul y después a
Lucien Terraillon, quien se asociará con
J.Petitjean en 1914 y se instalarán en
Perrigny (localidad y comuna francesa en el departamento de
Jura).
Foto: Mari Carmen Álvaro Muñoz y Francesc Llop i Bayo, campaners.com
Parece que dicha empresa fabricó no más de 100 relojes de torre, siendo el tobarreño el 93º (el de la Universidad de Salamanca, de 1920, es el 60º).
Jesús García Martínez afirma que "
este tipo de relojes se hacían uno a uno, bajo plano del relojero (Terraillon, en este caso) y sus piezas se mecanizaban en tornos y fresadoras no automáticas. Se hacían varios modelos (no más de cuatro o seis), con mayor o menor complicación, según exigencias y presupuesto del comprador."
En 1971 se restauró por primera vez en Roquetas (Tarragona), por Manufacturas Blasco (Sucesores de Blasco y Liza) aprovechando para quitarle el sistema de cuerda manual sustituyéndolo por un ingenioso mecanismo de remontaje a motor eléctrico, que sube la única pesa motriz de modo automático, liberando al cuidador de subir a manivela las tres pesas antiguas, que pesaban en total unos 1.200 kilos.
El sistema de motorización con una sola pesa parece que fue ideado por un técnico de la firma Blasco, Francisco Tafalla.
La única pesa existente hoy encadena el movimiento del reloj propiamente dicho y proporciona también la fuerza necesaria para mover un tren de rodaje con dos martillos que suenan los cuartos y otro tren que hace sonar la campana de las horas.
Las campanas:
- La de las horas: tiene un diámetro de 80 centímetros y pesa sobre 296 kilos. Data de 1927 y procede de Blasco y Liza, Roquetas del Mar (Tarragona).
- La de los cuartos: tiene un diámetro de 50 centímetros y pesa unos 260 kilos. Está fechada en 1759 y fue fundida en Murcia por Pedro Sánchez Segovia. Tiene interesantes inscripciones en latín y castellano.
"CONCEPTIONEM VIRGIN(I)S MARIE CELEBREMUS EIUS FILIUM ADOREMUS DOMINUM AÑO DE 1759"
"SIENDO ALCALDE MAIOR EL LICDO. ALONSO LOPEZ CAMACHO"
(Alonso López Camacho, oriundo de Totana, fue nombrado Alcalde Mayor de Tobarra en 1756)
"PEDRO SANCHEZ
SEGOBIA ME IZO
EN MURCIA"
Se cree que esta campana procede de la torre de Nuestra Señora de la Asunción, siendo la única superviviente de las originales de su campanario.
El Reloj fue restaurado hace unos años, bajo la supervisión de
Jesús García Martínez: a primeros de diciembre de 2013 se comenzó a desmontar la maquinaria, volviéndose a poner en marcha el
31 de mayo de 2014.Se procedió a la limpieza y reparación de la maquinaria, así como de las transmisiones de movimiento a las cuatro esferas y al acondicionamiento de la cámara del reloj, desmontándose de esta última todos los elementos ajenos como antenas y emisoras, cuyo manejo y mantenimiento por parte de personal externo habían influido en el deterioro de la maquinaria desde principios de los 80. Durante la restauración se descubrió el fabricante en una inscripción en la parte interior de una leva para el control de las horas, no visible normalmente; hasta entonces se creía que había sido obra de Blasco y Liza.
Además, para suprimir las antenas que coronaban la torre, se construye en las cercanías una caseta de comunicaciones y una torre metálica para transferirlas allí.
En enero de
1990 el entorno del cerro fue repoblado con pinos.
En 2014 la
Asociación Campos de Hellín instaló un panel con un código QR para obtener
información del edificio mediante una aplicación multimedia.
En 2016 la
Concejalía de Turismo editó un tríptico sobre el Reloj de la Villa.
Cierto número de personas se reúne cada
Nochevieja a tomar las uvas con el Reloj.
Radio Tobarra Municipal retransmite las campanadas radiofónicamente desde la Nochevieja de 1990. Tan solo las de 2014-2015 y 2015-2016 no fueron en directo.
El Reloj de la Villa es uno de nuestros símbolos y una joya de nuestro patrimonio que debe ser conservada en las mejores condiciones; algo que no ha sido así siempre, y por desgracia sigue sin serlo, pues si bien ha sido reparado en diversas ocasiones, su entorno se encuentra sometido a actos de vandalismo, como pintadas y destrozo de mobiliario urbano, y frecuentemente repleto de desechos. Hay que concienciar a la población de que hay que acabar con estos actos incívicos, que nos cuestan dinero y destruyen nuestro patrimonio.