jueves, 20 de agosto de 2009

EL ÚLTIMO VIAJE DEL REY ALFONSO XIII POR ESPAÑA


"La carretera nacional Madrid-Cartagena al pasar por Tobarra, municipio de la provincia de Albacete, lo hace entre el casco de la población y la estación de ferrocarril. En el año 1931 existía un paso a nivel sin visibilidad distante unos doscientos metros de la citada estación, el cual ha desaparecido, y ha sido sustituido por un paso superior de la carretera mediante un gran puente de altura en algunos puntos de veinte metros y de una longitud aproximada de doscientos cincuenta metros.

En aquella, tenía yo dieciocho años, estudiaba tercero de Derecho en la Universidad Central, me encontraba en Tobarra por haber sido cerrada aquella muchas fechas antes a las elecciones municipales, y oí perfectamente el día quince de abril que aquella madrugada había pasado una comitiva de automóviles en la que viajaba el Rey, que por estar el paso a nivel cerrado, tuvo que esperar más de quince minutos, y que el Rey bajó de su coche y saludó al casillero y a algunos hortelanos, entre ellos regadores, que le conocieron, que aunque triste estuvo muy cariñoso, dándoles cigarros de una pitillera. Aunque se diesen otras circunstancias no las contaron, ya que no eran oportunas en aquel momento.

Tobarra en aquella fecha contaba con catorce mil habitantes; es la antigua Túrbula de los Romanos, y así está señalizada en el mapa romano existente en la biblioteca del monasterio de San Lorenzo del Escorial. Sus albaricoques "moniquíes" son los mejores de España y por lo tanto del mundo. Sus tambores, en Semana Santa, famosos, y es un honor para los tobarreños el saber que homenajearon al Rey en aquella madugada singular y patética".


Miguel Fernández Carcelén

2 comentarios:

Paskki dijo...

La historia que nos contaron en la escuela fue injusta cn Alfonso XIII. Afortunadamente, ensayos actuales van recuperando su verdadera personalidad y las circunstancias que le tocaron vivir.

En el artículo nos cuentas un interesante momento de su humanidad. Camino de Cartagena y del destierro, de una tierra que nunca más volvería a pisar vivo, tuvo el humor (por el momento que estaba viviendo) y la sensibilidad (por su forma de ser) de juntarse y compartir unos minutos con las gentes de este pueblo de Castilla, de su reino que le habían arrebatado. Me ha agradado esta anécdota y, aunque te he visitado otras veces, te incluyo como enlace en Mi lista de blogs para seguir tus arículos más de cerca. Saludos.

José Rafael dijo...

Para transcribir el artículo me leí una pequeña biografía del monarca, y la verdad es que me dio bastante pena lo que tuvo que pasar el hombre, y que confiara en Franco: "Ya sabes lo mucho que te quiere y te aprecia tu afectísimo amigo que te abraza" y este acabara dándole una puñalada trapera: "Elegí a Franco cuando no era nadie. Él me ha traicionado y engañado a cada paso".

Muchas gracias por pasarte por aquí!